Wednesday, June 20

CAPÍTULO 3: el viaje


venía con muchas ganas de sentarme y escribir sobre dónde estoy y qué coño hago aquí. hay un pueblo en la costa de portugal que se llama peniche. cuando uno dibuja la península ibérica es uno de los piquitos que señala siempre. luego muy muy cerca hay una península minúscula unida sólo por una carretera e incluso si la marea sube mucho ni eso, que se llama ilha do baleal. pues estoy en mitad de estos dos lugares, pero si me permitís y para que nos entendamos, siempre me referiré a donde estoy como peniche, aunque técnicamente no lo sea. bueno y me he traído a ade de camarada y compañera de aventuras. pensaba venir sola, pero de pronto pensé que podría ser contraproducente. me alegro mucho de que ade esté aquí conmigo.
peniche es la caña. pero quiero describirlo con todo detalle a ver si consiguiera que entendierais el tipo de cariño que le tengo. a ver, la casa es un sótano así que las habitaciones sin ventana siempre están a punto de pudrirse, pero! a cambio tenemos una terraza increíble, ahora con césped artificial. no es un sitio de muchísimo calor tampoco. de hecho siempre uno se sorprende que en realidad... hace fresquele rico todas las noches. y las primeras noches que todo está como húmedo y huele sospechosamente mohoso siempre piensas "me cago en la puta, no estaba mejor en madrid?". también hay bichos. diversos. dentro de la casa y fuera. y cada vez que llego, la última persona que estuvo ha cambiado algo (es una casa que usamos toda la familia cosials de un modo bastante anárquico, y puedes invitar a quien quieras y puedes cambiar o arreglar lo que quieras. siempre hay cosas rotas que arreglar jaja). en el mar sólo puedes más bien entrar y salir, el agua está helada y hay mogollón de olas gigantes sin parar. de ahí que da igual la época del año que sea que SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE hay surfistas. surfistas viajeros y surfistas locales, amateurs, profesores, campamentos, familias surferas, niños surferos... cuando te sumas a ellos la verdad es que cambia el concepto del viaje. cambian los horarios y sientes que tienes una verdadera misión cada día. pero esta vez no estamos haciendo surf. esta vez -diría kevin- ha ganado el mar. 
quizás mañana. 
hay un bar de playa que se llama bar do bruno que es nuestro favorito. más por cómo era en el pasado que como es ahora la verdad. era todo guarro de madera siempre mojada y llena de arena, por las noches había como juerga y a veces incluso música en directo. de hecho joe, perdí mi virginidad al lado del bar y con un portugués que había conocido ahí, claro que es nuestro bar favorito!! pero lo reformaron y ahora está como todo blanco y limpio y con cristalera y tal, ya ni siquiera dejan pasar a perritos... supongo que así les irá mejor y me alegro por ellos, pero es de estas cosas que me dan rabia en mi corazón y que echo de menos el auténtico bar do bruno. mirad:
antiguo bar do bruno, 2012. con ade ya mira !
nuevo bar do bruno
(imposible encontrar en mi archivo de fotos una desde exactamente el mismo ángulo pero para que os hagáis a la idea, la foto anterior y esta estarían completamente enfrentadas)

sea como sea, una de las cosas que sí que se le dan bien a peniche es esa playa. madre mía esa playa. larguíiisima, anchíiiisima, con qué presencia, qué poderío, qué puestas de sol cada día. durante unos minutos después de que se meta el sol, cuando salen los colores, parece que estamos en otro planeta y no bromeo. algo de otra galaxia, son una combinación de colores tan extraña pero tan limpia que es el cielo más marciano y hermoso que has visto en tu vida.
pero, sin duda, lo que mejor se le da a peniche es hacerte libre. yo no sé cómo lo hace ni ni por qué no falla nunca. sólo sé que es su más brillante cualidad. que aquí el tiempo no da miedo y las personas son sólo buenas. que a los calvarios los llamas aventuras y no tener agua caliente te parece divertido. los días suman y te van haciendo más joven. y siempre estás de buen humor. me atrevería a decir incluso que siempre estás feliz. y eso ningún otro lugar de este planeta sabe dármelo. pero... fue curioso... fue curioso porque anda que no habré venido veces. de mil maneras diferentes. con amigos, con diferentes parejas, con familia, en invierno, en verano, dos semanas, tres días, a surfear, a estudiar, a descansar... tengo recuerdos de lo más variados e incluso a veces se me mezclan. y... te puedes creer que según llegué todo me recordaba a ti? absolutamente todo. como si de pronto peniche fuera tuya en vez de mía, o como si la asociara a ti. y me sentí terriblemente sola esa noche. y por primera vez pasé miedo en este lugar. como si no fuera a estar preparada para ello. luego dormí como unas 14 horas, del tirón, y reconozco que me desperté nueva.
y es ahora cuando entiendes por qué he venido aquí, verdad? decía antes que la cura para todo es siempre agua salada: sudor, lágrimas o el océano. digamos que sudo muchísimo todo el año y que últimamente llorar no me estaba haciendo avanzar en absoluto, así que sólo me faltaba probar una de las tres.
me he puesto muchos "deberes" para esta semana. ayer me tomé el día de descanso total, no quise ni sentarme conmigo misma a pensar ni nada. ayer sólo viví. y la verdad fue un día genial. y ya lo he dicho pero hoy me apetecía mucho escribir aquí, aunque según he ido empezando me ha parecido mejor hablar de peniche antes que de lo que se me pasa por la cabeza, así me da tiempo a organizarlo mejor.
y esta soy yo ayer cuando sólo viví