Thursday, November 1

me gusta mucho fumar a escondidas en la ventana porque soy muy peliculera. recuerdo que eso me lo has dicho alguna vez. no lo de fumar en la ventana, lo de que soy muy peliculera digo. que cuando ligábamos siempre lo hacía y a ti te gustaba mucho porque creías que era una chica mala o algo así. supongo que poco a poco te has ido dando cuenta de que estoy mucho más cerca de una niña de ocho años que de una chica mala. me gusta porque sé que esta niña te gusta, y porque de algún modo tú también sacas al crío que no te sale cuando estás por ahí. me gusta porque tú nunca eres tan cursi como yo excepto cuando improvisas rancheras y canciones de esas tuyas que me hacen reír tanto. o como cuando haces playbacks abriendo mucho la boca. o como cuando sonríes y me quitas el pelo de la cara y me dices que soy muy bonita. pero bueno, eso ya no es cursi, eso es guay no confundamos términos.
esta ha sido una noche muy especial. he estado yo sola en mi habitación, trabajando los tacones, bebiendo coronitas, (que no sé qué hacían en mi nevera y me han parecido muy atractivas), repasando el texto de mañana y escuchando música sin parar con las lucecillas de mi cabecero encendidas. he creado y desechado mil planes de futuro y he mirado unos cuantos billetes, aunque solo fuera por curiosidad, para la Polinesia. A pesar de haber sido una noche de lo más íntima, cómo me gustaría que hubieras estado aquí para este último cigarrillo en la ventana. Ya sabes lo que dicen, que los finales con beso siempre venden.