Thursday, September 6

todavía no sé si mi vida ha cambiado por completo.
el lunes tuve un accidente de moto. estoy bien, estoy viva, tengo dos brazos y dos piernas y una cabeza, tampoco quiero parecer tremendista.
iba por la A6, con una moto que estaba estrenando, la llevaba del concesionario a mi casa, un camino hiper fácil. estaba en una recta, carril central,  iba a 80 por hora, no más, y la moto me bailó, hizo un extraño y al intentar frenar o evitarlo automáticamente me escupió al suelo. salí volando. el hostión fue lateral, pero reboté y caí boca abajo, arrastrándome varios metros por el asfalto mirando hacia el coche que venía tras de mí. son segundos que se me hicieron eternos, me dio tiempo a pensar de todo. noté cómo se me derretían las yemas de los dedos, cómo me quedaba sin piel en las caderas, pensé en lo maravilloso de llevar casco integral y cómo todavía seguía arrastrándome...
cuando me quedé parada estaba temblando y llorando del dolor. el pie me dolía hasta morir, tenía todo el tobillo ensangrentado. en esos eternos momentos me di cuenta de que no podría quedarme sentada en la carretera para siempre, así que me levanté y al ponerme en pie me di cuenta de que ni de coña podía apoyar el pie. ya me ayudó gente a llegar al quitamiedos de piedra, y les vi con móviles llamando a la ambulancia y policía y demás, supongo. ambulancia, collarín, "¿cómo te llamas?" "de acuerdo carlotta cuéntanos qué te duele?" yo no podía parar de llorar del dolor de las quemaduras.
el accidente fue a mediodía. pasé todo el día en el hospital. limpiando las heridas del asfalto con un estropajo porque por el calor había mucho pegado a mi propia piel. en el tobillo llevaba el hueso al aire, no pudieron ni coser la piel, se había evaporado. cosieron el periostio como pudieron. en las quemaduras de caderas y costillas fue sin anestesia, al igual que en las yemas de los dedos...

no he pasado más miedo en toda mi vida. no he sufrido más en toda mi vida. no sé a quién se le ocurrió equiparar el dolor psicológico al dolor físico. en todo momento he estado consciente, y me acuerdo que cuando estaba en la carretera esperando al sámur pensaba: carlotta sé valiente. y una mierda. valiente y una mierda... no pude parar de llorar por el dolor, por los golpes, por el shock, todo me superaba. de hecho, durante mucho rato creía que estaba soñando, era todo tan horroroso y sensaciones tan tan nuevas que de veras creía que era un sueño...

por otro lado, también estoy segura de que nunca en mi vida me había alegrado tanto de ver a mi hermano cuando entró en la ambulancia, ni de ver a mi madre y a mi padre ya en el hospital, y nunca nunca nunca había tenido tantas ganas de besar a mi chico, mi alma, la alegría de mi puta vida que se está portando como un verdadero ángel.

ahora estoy bastante sedada y drogada y creo que por fin estoy teniendo mi momento místico con respecto a la vida y la muerte, así que me voy a disfrutarlo un rato.
sed muy felices gente, y sobretodo haced muy felices a los demás.
y a los que lleváis moto: GUANTES Y CASCO INTEGRAL


paz.
y vida.
carlotta