Tuesday, June 26

Yo lo apunto todo. Agendas, diarios, o incluso servilletas de bar que luego guardo. Tengo que apuntarlo todo porque tengo malísima memoria y si no las cosas se me olvidan. Las buenas y las malas; las cosas en general.  A veces uno mismo tergiversa su propia realidad y el hecho de tener todo apuntado ayuda a volver a poner los pies en la tierra.
La vida me pasa cada vez más deprisa. De pronto ya ha terminado el curso.  Uno de los años más productivos e intensos de mi vida y se cierra el ciclo. Vuelve el verano, las playas, los festivales, las noches eternas y el gazpacho, y sin que nos demos cuenta volverá a refrescar, y las horas de sol serán cada vez menos, y será invierno otra vez. Y cada año somos un poco más mayores y un poco menos pequeños, supongo. Y cuando no queramos darnos ni cuenta tendremos 30, 35 años, y a lo mejor aún no hemos sabido coger ninguna rienda. O sí.
Aún no puedo creerme cómo han cambiado tanto tantísimo las cosas de hace un año a hoy. De estar absolutamente perdida y con las manos vacías, a tener un cauce con una forma más o menos definida y desde luego de lo más apetecible.
Por eso lo apunto y lo fotografío todo.  Porque tengo veintiún años y la vida es preciosa. Y cuando vuelva a leer todos estos diarios y estas fotos llenas de odas al amor y gente pasándolo bien me ocurrirá como a mi amigo Brays, que me pondré muy triste y a la vez muy feliz: Muy triste porque sé que no seré feliz para siempre ni tendré 21 para siempre. Pero muy feliz porque siempre podré volver a leer y ver estos diarios y estas fotos en las que me estaré divirtiendo para siempre, y tendré 21 para siempre.

qué buena idea la Polaroid.
comienza el verano, vamos allá.