Monday, February 6

fin de microteatro #01

prepara las manzanas, las cadenas, vendas, mordazas y ken. tampoco te olvides del vino, quiero decir, del zumo de grosella don simón. las cuerdas, crema en la comisura de los labios y las braguitas bien limpias. ensúciate y enrédate el pelo, quítate cualquier maquillaje, calienta la voz. calienta el cuerpo, estira los músculos que lo vas a necesitar. pasemos el texto. texto que ya no podemos sabernos mejor. pasémoslo una vez más mientras yo voy haciendo los estiramientos. ibuprofenos preparados (just-in-case). 5 vendas secas preparadas.
Bienvenidos a microteatro. Una sala pequeña, más pequeña de lo que te estás imaginando. Bienvenidos a la sala 5, a Estocolmo, al frío, al zulo. Son seis las veces diarias que me echas de ese zulo y me siguen sorprendiendo tus palabras. Son seis las veces diarias que te ahogo con la cuerda y sigue siendo igual de doloroso. He acabado magullada, amoratada, y rasgada, con las muñecas hinchadas, las rodillas golpeadas y el culo duro como un melón. Las papilas gustativas irritadas de tanta acidez. He perdido 6 lentillas en total y 4 pendientes pequeñitos. Y durante una función creo que se me desencajó la mandíbula.
Insisto, no quiero ir de superheroína: han sido dos semanas muy duras. Pero no puedo estar más contenta. Ha sido el personaje más extremo y agotador tanto física como psicológicamente hablando que he trabajado nunca. Exigía estar al 200% en escena. Exigía valor, energía, resistencia y mucho control corporal. Yo me he entregado por completo, al margen del resultado. Todos hemos trabajado en la microobra con unas ganas ejemplares. El personaje ha ido creciendo manzana a manzana y golpe a golpe. De un pase a otro el final era diferente, al igual que la relación de amor-odio entre ellos.
Estocolmo...
Realmente lo que querría es dar las gracias. Gracias Fran, el señor director, el señor que pensó en mí en su reparto ficticio incluso antes de saber si iban coger su obra. Gracias por la confianza, por haber venido cada día, por tu entrega y tu sufrimiento empático; por traerme Monsters y por tu sentido del humor, por ser tan agradable maldita sea, tan buen tipo. Creo que eres genial, y no te imaginas lo en deuda que me siento contigo por haberme ofrecido esto. También gracias Silvia, de veras no era vuestra obligación estar tan atentos a todos lo detalles, y encima hacerlo con tan buen ánimo. No hay nada como trabajar con buen ambiente, y vosotros dos lo creáis sólo con vuestra presencia.
Gracias también a los de fuera, a TODOS, a los que habéis venido, a los más inesperados y a los que habéis repetido; y a los que pensábais venir y os quedásteis sin entrada. Gracias a mi madre por batir el récord y venir 7 veces, y terminar llorando las 7 veces. Gracias pauli, ana, apu, yonks, gonzalo, marta y maripili; dani, gus, mateo, dano, reni y tere. Gracias rebecca (y más por tu llamada posterior). Gracias cocus y guille. Gracias dave, mara, manu, J, pablo, nico y rafa. Gracias jose compi del CAE. Gracias a todos los metropolitanos, a pilar, jesús, darío, vir, bea, jose, mikel, claudia, sergio, maría, marga, alfonso, pablo, irina, alicia, charlotte, gustavo, adrián, ana, kovasi, anneta, patti, munia, mariajosé, elena. A los resadienses, a yols, cris, pedro, a joserra, inés y sus colegas. Gracias joni, gracias sam, gracias maru. Gracias andrea, francesc, ambrossi. Gracias jako, y marta; y gracias bea y diego. Y sobretodo gracias a ti por rescatarme, por cuidarme; por salvarme cada noche, por resucitarme cada día. Gracias alex.

Así ha sido, y ya nunca será así. Porque el teatro es efímero y nace y muere en el mismo momento.
Buenas noches.
Feliz final de semana.

carlotta.