Monday, August 8

diario de abordo: día 47 del verano.

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parece mentira pero sí, 47 días de verano.
cuarenta y siete días de sol, nubes, de clima perfecto. como aquella noche de tormenta.
cuarenta y siete días larguísimos y cortísimas noches.
de converse y botitas.
de crema hidratante de esa que huele a algo frutal.
cuarenta y siete noches durmiendo como máximo 5 horas.
cuarenta y siete días teniendo una pila de "libros a leer" encima de mi mesa que en vez de reducirse se aumenta cada vez más.
cuarenta y siete días conduciendo la moto más bonita de todo madrid, sintiendo el fresco en la cara y el sol en las rodillas. la moto es el mejor transporte para encontrarte a ti mismo.
cuarenta y siete días mirando ojos nuevos, hablando con voces más íntimas, rozando almas jamás antes percibidas.
cuarenta y siete días tocando la guitarra, siendo morena y estando dorada.
Ana, estos 47 días. ana inauguró mi verano. 4 días de carretera y manta. carretera y pitis. de chicas sin maquillar, quemadas por el sol, pidiendo dinero por un par de canciones de Dylan. y cuánto te quise tia. no sabes con cuánto amor está impregnado ese viaje. lo poco que nos importaba todo excepto tocar bien nuestra maldita canción. la suerte que tuvimos, lo conectada que me sentía a ti. lo genial que sé que me comprendes, que te comprendo, cómo compenetran nuestros mundos.. lo importante que te has vuelto para mí. imprecindible.
cuarenta y siete días con su pequeño porcentaje de FIB. con 5,5 días de familia que duerme junta, que va a la compra junta, que comparte toalla y, sí, hasta cepillo de dientes. 5,5 días musicalmente tan intensos...
cuarenta y siete días cuyo campamento base ha sido en madrid.
Marina, tú, adorable seas. cuarenta y siete días y tropecientas noches compartiendo cama contigo. enseñándonos vida. descubriéndome arte. mañanas, tardes, madrugadas de completa confianza. de ropa interior y charlas infinitas en la cocina hasta que nos reimos de que el sol está a punto de salir. es inimaginable lo cerca que te siento. ya te lo dije, formas parte de esas piezas de puzzle que completan mi vida.
Y, aunque sea en Madrid, compartir vacaciones contigo siempre es una gozada, Andrea. Siendo el momento complejo que es, no me cansaré de intentar hacerte sonreir. no me canso de hablar y hablar y hablar contigo de lo que somos, de los sueños, del pasado.. de esos temas que misteriosamente siempre salen por primera vez contigo. No me canso de enamorarme de ti.
cuarenta y siete días que generosamente están dejándome conocerte en intimidad, Marta. que cada día que pasa tengo un poquito más de ganas de ti. como de Gus, que verle es como el evento más alegre de la noche.
cuarenta y siete días, incluyendo el mediodía que me invitaste a carpaccio y salchichas, la perfecta combinación.
cuarenta y siete noches para juntarse con las ánimas más vivarachas de madrid. noches para fumar en los cálidos asfaltos a la salida de los garitos. para compartir fuego y vivencias, para cantar una vez más nuestra canción preferida. para bailar hasta doler. para gritar y luego no poder más que susurrar.  noches para ir dados de la mano, del brazo. noches para ir al cine de verano y expulsar el humo hacia el cielo de estrelllas. cuarenta y siete noches de miradas y nuevas canciones. cuarenta y siete noches para crear algo como una especie de pandilla de los pringaos que estamos en madrid.
cuarenta y siete días en los que he dormido con la ventana abierta y edredón, he reído, he llorado, he comido palomitas, he estrenado una serie, he tropezado y vuelto a tropezar, he llamado, he pedido ayuda y he dado consejo. me he tatuado, me he bañado en el mar, me he inventado constelaciones y he tenido frío por la noche. me han prestado jerséys, he llevado en moto y he sido llevada en coche. he dormido y visto dormir, he regalado mecheros, me han regalado cigarros, caladas, me han echado el humo en la cara. he madrugado, he trasnochado, he sufrido insomnio. he escuchado, oído y sentido, he leído letras de nuevas canciones, me he emocionado y he sentido ilusión. he trabajado, viajado y conducido. he creado un callo en las yemas de mi mano izquierda, he besado, he abrazado, me han hecho cosquillas y me he puesto bizca para hacer reír. me he cobijado de la lluvia bajo un ridículo techo, me he empapado sin importarme, he estrenado ropa y tirado la vieja. he compartido silencios de los que valen oro. he tenido buenas ideas, he vivido color. he sido acariciada y querida, invitada, bien tratada. he recibido préstamos de ropa, de cama, y de champú. he aprendido de antiguos errores, los he vuelto a cometer, he deseado viajar en el tiempo. he vivido color.

quien diga que madrid en vacaciones no mola, es porque nunca ha estado en madrid en vacaciones.